Cuando escuchamos una enseñanza, leemos un artículo, o escuchamos una
predicación debemos asegurarnos de que no sea una media verdad, porque al no
ver resultados, al no disfrutar del cumplimiento de lo escuchado posiblemente
nos vamos a desilusionar y hasta creamos que el Señor no nos ama, pero en
realidad lo que no sabemos es que, muy posiblemente, no hemos recibido el
mensaje completo, sino una media verdad. La escritura dice: "conoceréis la
verdad y la verdad os hará libres" (Juan 8: 32), por eso es importante conocer
todo el mensaje y no tan sólo una parte.
En muchas ocasiones escuchamos o leemos de las bendiciones que Dios
tiene para su pueblo, pero poco escuchamos que así como hay una bendición
anunciada o prometida existe una o dos cosas que me corresponde hacer o vivir,
como hijo, para disfrutar del cumplimiento de esa promesa. Por ejemplo, en el
libro de Deuteronomio, capítulo 28, encuentro una gran cantidad de bendiciones
y promesas para mi vida, para los míos y para todo lo que tengo, aún para la
mascota; sin embargo, para disfrutar de estas promesas dice que debo de oír la
palabra, guardarla y ponerla por obra.
Una media verdad es que sólo se me hable de las
promesas y no de lo que me corresponde vivir a mí. Es tiempo de poner los pies
sobre la tierra, ser realista y preocuparnos por conocer toda la verdad, así
podremos disfrutar de las promesas y no desilusionarnos cuando vemos que una
promesa no se cumple.
Por el pastor : Eldis Rodríguez M.